lunes, 2 de noviembre de 2015

Recorriendo viejos y nuevos senderos...

La vida es muy corta para estar con una actitud negativa, poco a poco nos damos cuenta que madurar no es dejar de ser niños, una de las formas de ser así, es reconocer que la vida es bella y cada obstáculo y fracaso que tengamos, no es el final.

No dependemos de nadie y nadie depende de nosotros, la felicidad se puede compartir, pero de cada uno de nosotros depende la satisfacción con la que veamos la vida, al ver cumplidas nuestras metas individuales.


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